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Kukai

Hermoso poema de Kukai

Me preguntas por qué me adentré en las profundas y frías montañas,
imponentes, rodeadas por cumbres escarpadas y grotescas rocas,
un entorno donde el ascenso es trabajoso y el descenso difícil,
donde habitan los dioses de la montaña y los espíritus en los árboles...
¿No has visto tú, oh, es que no has visto,
Cómo en el jardín real florecen el durazno y el ciruelo?
Deben de estar cubiertos de flores rosas y fragantes,
que se abren cuando caen los aguaceros de abril 
y las arranca el fuerte viento de la primavera.
Vuelan, alto y bajo, los pétalos y cubren entero el jardin.
Algunas ramitas serán cortadas por las errantes doncellas de primavera
y recogerán los pétalos esparcidos los lozanos orioles que ahí revolotean.
¿No has visto tú, oh, es que no has visto,                                                                                         Kukai
cómo brota el agua en el divino manantial del jardín?
No apenas sale del suelo y ya emprendió un recorrido sin fin.
Como surge y  fluyen un mil  de líneas brillantes
que fluyen, fluyen y fluyen hacia un abismo insondable,
virando, cambiando en  nuevos remolinos y  eternamente partiendo.
Nadie sabe dónde se detendrán. 
¿No has visto tú, oh, es que no has visto,
cómo han vivido billones en China, en Japón?
Ninguno ha sido inmortal, desde un tiempo inmemorial.
Antiguos sabios, reyes o tiranos, súbditos buenos o malos,
bellas damas y mujeres rústicas (¿quién podría gozar de una eterna juventud?),
hombres nobles, lo mismo que los villanos, todos sin excepción han de morir.
Todos han muerto y se han convertido en polvo y ceniza.
Los salones de canto y estrados de baile son ahora morada para zorras.
Transitorios como los sueños, las burbujas o el relámpago, 
todos son perpetuos viajeros.
¿No has visto tú, oh, es que no has visto,
cómo éste ha sido el destino del hombre? 
¿Cómo podrías tú y sólo tú vivir para siempre?
Al pensar en esto se me desgarra el corazón.
También tú eres como el sol que desciende tras las montañas del oeste
o como un cadáver viviente cuyo lapso de vida pronto se extinguirá.
Fútil sería mi permanencia en la capital.
Lejos, lejos debo partir. No debo quedarme allí.
Déjame ir, que yo seré el amo del gran vacío.
Una criatura del shingon no debe permanecer ahí. 
Jamás me  canso de mirar los pinos y las rocas del monte Koya.
La límpida corriente de la montaña es la fuente de mi inagotable alegría.
Olvídate del orgullo por las recompensas mundanas.
¡No te calcines en la casa que arde, en el triple mundo!
Tan sólo la disciplina en los bosques nos permitirá acceder al reino eterno.

 

Biografia  Kukai, también conocido como Kobo Daishi, fue hijo de una familia aristocrática Japonesa, desde temprano estudio Budismo, Confusionismo y Taoísmo. Con su creatividad brillante dominó ampliamente sus estudios, desarrollando en el año 798, un trabajo conocido como Shiki Sango (Principio de las 3 enseñanzas).

El Monje Kobo Daishi (Kukai) fue a China en el año 804 junto al monje Saicho, a estudiar el Budismo esotérico en la gran capital de T'ang de Chang-an. Se hizo discípulo de Hui Kuo, quien era uno de los maestros mas importantes del Budismo en China.

Con el tiempo, Kukai desarrollo su propia síntesis de la práctica y de la doctrina esotérica centrada en el Buda cósmico Vairocana.

Estudio Budismo Esotérico en China hasta el 806, luego se hizo Abad en un templo de Kioto.

Durante el 819 comenzó la construcción de un gran templo en la montaña de Koya. Su conocimiento religioso y cultural lo acreditó a ser unos de los precursores de las escrituras Katakana (silabario Japonés). Fue conocido como un gran poeta y un maestro de caligrafía. Es un de los que compilaron el diccionario más antiguo del Japón. Las leyendas de sus sabiduría se encuentra aún por todo Japón.

Su Practica

Shingon Significa "Palabras Verdaderas" que sería una traducción del Sánscrito Mantrayana. Las enseñanzas del Shingon se basan en dos Sutras fundamentales, en el Sutra Mahavairocana y el Vajrasekhara. Dentro del Shingon estan las enseñanzas secretas del Mikkyo, venidas del antiguo Tantra de la India y el Tibet.

El Mikkyo (Enseñanzas Secretas) busca sus practicas enfocadas en los 3 misterios; el cuerpo, la palabra y la mente. La práctica del San Mitsu (tres Misterios) sería: pensamiento - palabra - acción.

Kukai combinó por primera vez el Buda cósmico Vairocana con la entidad abstracta de Dharmakaya, o Realidad Última, produciendo de este modo una figura compuesta que encarna todo el ser. Esta versión de Vairocana se consideraba que estaba dentro de todas las cosas y la meta del Shingon era la realización de la propia identidad con la naturaleza de Vairocana, conseguida mediante la contemplación y prácticas rituales. Esta realización dependía de la recepción de la doctrina secreta de Shingon, transmitida de forma oral a los iniciados por los maestros de la secta.

El San Mitsu del Mikkyo puede verse de la siguiente manera:

1) El cuerpo mediante gestos devocionales Ketsu In (Mudras) y la utilización de instrumentos rituales.
2)El habla con fórmulas sagradas (Mantras) que despiertan y mueven energías interiores y exteriores.
3) La mente a través de la meditación concentrada por ejemplo en Mandalas.

Dos importantes Mandalas sagrados son los que representan con gran esquematismo los dos aspectos de Vairocana, el Mundo de Diamante (kongo-kai) y el Mundo Matriz (taizo-kai). Estos estan puestos en los altares Shingon como focos de meditación.

En el Shingon se cree que todo Ser Humano posee estas tres facultades, y a su vez cada una de estas facultades poseen todos los secretos del Universo, de modo que uno pueda lograr el estado de Buda.

En esto se busca el acercamiento a la iluminación , un proceso muy sofisticado que emplea una serie de técnicas, rituales, símbolos y meditación.

Siempre con el concepto del San Mitsu, utilizando los Mantra (fórmulas religiosas crípticas), las mudras (gestos y posturas simbólicos que forman un lenguaje de señales muy especial) y los mandala (imágenes del universo que el observador explora a través de la contemplación), en especial para evocar a las distintas deidades cósmicas; estas naturalezas cósmicas deben ser trascendidas por los iniciados, con el fin de que logren tomar conciencia de lo vacías que son todas las cosas.